Microrrelatos

Literatura breve

La intrusa

- Hoy he despertado con una intrusa en mi cama. He logrado retenerla hasta que mi marido ha acabado con ella. Luego, entre los dos, hemos destruido las pruebas.

- ¿Y nadie la echará de menos?

- Espero que no tenga hijas por ahí... No soporto a los arácnidos.



¿Originalidad o monotonía?

- De la originalidad a la monotonía hay solo un paso.

- Vaya... Y, ¿entonces? -Inquirió prestando atención a las palabras de su sabio mentor.

- Entonces, recuerda que ese camino también se puede recorrer al revés.



La noticia

- He recibido una buena noticia.

- ¡Qué bien..! Dime.

- No sé si a ti te parecerá tan buena.

- Seguro que está bien. ¿Cuál es?

- Lo siento. No te la puedo compartir.



La fotografía

Encontró una fotografía con la fecha impresa. Se quedó parada.

Lo ocurrido se le había hecho tan pesado que llegó a creer que había transcurrido más tiempo del que había sido en realidad.

Sonriendo, recuperó el aliento al recordar que lo que estaba por llegar compensaría con creces todo lo que había podido vivir.



No es lo que eres

- No te confundas: lo que vives no es lo que eres.

- ¿Cómo sabes que me siento así?

- Porque comprendo que una situación puede cambiar tu vida drásticamente... Pero no debemos permitirle lograr lo que pretende.

- Y, ¿qué pretende?

- Que, tratándose de una circunstancia, se convierta en parte de nuestra persona.



La espera

Le resultaba difícil de creer. Había esperado que al fin hubiese cambiado.

Lamentablemente, se dio cuenta de que tendría que seguir esperando... Pero ahora lo haría a distancia: pasaría mucho tiempo antes de que se pudieran volver a ver.



Extraterrestre

Soy un extraterrestre.

Vine a la Tierra deseando paz y con la voluntad de ayudar a quien lo necesitara. Pero me han estado buscando para hacerme daño y matarme.

Me he cansado de que nadie acepte mi ayuda y, en vez de eso, me busquen para mal.

Cierro los ojos. Ya me he ido.



La reunión

Reunidos al sol, su plan iba tomando forma. Se lo decían todo sin pronunciar palabra.

Sin duda alguna de quién era el vecino responsable de los incidentes ocurridos, sólo faltaba tomar acción.

Sabiendo ya lo que tenían que hacer, se fueron a buscar los útiles que precisaban.

Tras depositar las ratas en su entrada y jardín, la reunión gatuna había cumplido con su propósito: aleccionar a su exterminador.



Gélido

"Gélido podrá estar el tiempo; gélidos se mostrarán sus sentimientos... Pero gélido jamás será mi corazón."

Afirmó resolutiva mientras aguardaba la esperanza de que él pudiera llegar a amarla.



Durante la noche

Se despertó en plena noche.

No encendió la luz. La claridad que entraba del exterior, proveniente de la farola, era más que suficiente.

Se levantó. Paseó de aquí para allá por la estancia tranquilamente procurando comprender el motivo por el cual le resultaba imposible conciliar de nuevo el sueño. En su interior creyó ser el único ser humano despierto en su reducido vecindario, compuesto por un número muy limitado de familias.

Se paró enfrente de la ventana. La calle estaba completamente solitaria. Sin duda, aquella zona dormía.

Sin embargo, de repente algo captó su atención: Un poco más allá, en una de las tres viviendas que podía contemplar desde su casa, había una ventana por la cual se emitía luz.

Todavía no había llegado a conocer a la familia que vivía allí, pero sabía que no cuidaban a bebé ni niño que pudiera requerir atención de noche, ni tampoco nadie de edad avanzada que precisara de cuidados especiales... Así que podía tratarse de alguien como él, alguien que simplemente se había despertado y no había podido volver a dormir.

Entonces, una cuestión surgió: ¿y si había algún individuo más que, así como él, aun estando despierto y de pie no había encendido la luz..?

Acostándose de nuevo, intentó volverse a dormir.