Microrrelatos
Literatura breve

Todavía dura

- Fue bonito mientras duró... -Pronunció para sí mismo suspirando.

- Mientras sigas vivo y consciente, todavía dura. -Recibió como respuesta.

- ¿El qué? -Preguntó desconcertado.

- La vida.



El momento decisivo

- Es tanto lo que me gustaría expresar...

- Amor, -dijo ella entre dientes- ahora no es el momento.

- Perdón. Con los nervios... -Se disculpó él.

- ¿Sí o..? -Inquirió apremiante el hombre que se encontraba de pie junto a los dos.

- Sí. Por supuesto... ¡Sí, quiero! -Respondió finalmente con una amplia sonrisa mirando a los ojos de su amada, la cual se presentaba radiante vestida de blanco.



¿Nada?

Juntó sus manos y supo que habían estado vacías; intentó contemplar su alrededor, pero observó que todo se veía oscuro; palpó sus bolsillos, comprobando así que no contenían nada...

Analizó su corazón: se sentía rebosante. Una sonrisa asomó a sus labios. Poseía TODO lo que había deseado.



La tormenta

- ¿Cómo fue con la tormenta?

- La tormenta quería aguarnos el día... Pero solo se lo permitimos en parte.

- ¿Y el temporal?

- El temporal pretendía asustarnos, pero solo consiguió mojarnos.



Más de lo que se ve

La niebla tapó la vista que tenía desde su ventana. Cerrando los ojos, intentó dibujar en su mente los trazos de la montaña que se encontraba oculta tras la inmensa nube...

Instantes después, percibió que la piel de su cara se calentaba.

Al abrir los ojos, la montaña había regresado y el Sol acariciaba su tez, ahora iluminada.



La jaula

Observando a aquel que miraba a donde no podía ir inquirió:

- Un pajarito que ha vivido en libertad, ¿seguirá soñando con surcar el cielo aun cuando ya se encuentra enjaulado?

- Si lo dejara de hacer un solo día, en ese mismo momento comenzaría a morir.

Al instante, se levantó y abrió la jaula.



Ayuda

Con las rodillas en el suelo, sentía su alma devastada por sentimientos que ahogaban sus ganas de vivir. A su alrededor, la gente caminaba ajena a su sufrimiento: no podía levantarse.

Una silueta se detuvo delante suyo. 

Al alzar la vista, una mano extendida ante sí le ofreció la ayuda que necesitaba. Una amistad acababa de dar comienzo.



De viento

'Siento el aire llenar tu interior, llegando a cada espacio vacío del mismo. Su ritmo, entrecortado y melódico, me ha acompañado durante estos años.'

Pensaba para sí el flautista acariciando a su instrumental compañera.



De acuerdo

- Completamente de acuerdo.

- ¿En qué?

- En todo lo que tú digas.

- Y, ¿por qué?

- Porque siempre será lo mejor.



Cambios

- Te quise como a un hijo.

- ¿Y ahora?

- Ahora te has convertido en lo que más odio. -Balbuceaba triste el anciano viendo que su ser más amado se había convertido solapadamente en un desalmado tirano.