Microrrelatos

Literatura breve

De nuevo, nuevo

Sus trémulas manos se entrelazaban entre sí con el fin de disimular su estado. No podía ser: de nuevo debería dejar todo atrás para abrirse paso a lo desconocido.

Cerró los ojos, reunió las fuerzas y se resolvió a enfrentar con valor lo que tenía que venir.



Náufrago

Navegando por el mar de los recuerdos, he encontrado aquello que creí olvidado. Ahora solo desearía convertirme en náufrago para quedarme en esa memoria alejada de todo lo demás.



Soñando

Soñando... Soñando ignoró el despertador.

Llegó tarde al trabajo pero no fue a su despacho, sino que se dirigió a dirección. Una vez allí, informó que terminaría el proyecto en el que estaba trabajando y que luego dejaría la empresa.

Al fin se había atrevido a intentarlo: había decidido hacer realidad sus sueños.



El leñador

Cuando hacía frío, estaba allí; cuando había que trasladar algo pesado, se podía contar con él; cuando se precisaba un recado, también se mostraba presto a ayudar.

Sin embargo, cuando se trataba de acordarse de él para cualquier otro asunto, solo lo veían como un solitario leñador que no merecía ninguna consideración más que el simple trabajo que realizaba por los demás.

Sus sentimientos no le importaban a nadie... Ni siquiera él mismo podía darse la libertad de disfrutar de tal lujo, o no lo habría podido soportar.



Grilletes

- Tantos sueños que tenía y tantas ganas de hacer cosas... Y ahora me resulta imposible. -Cierta melancolía comenzaba a asomar en su mente mientras contemplaba los grilletes que le impedían actuar.

- Podrás hacer todo eso y mucho más.

Alzó la mirada y comprendió el sentido de esa afirmación. Sonrió. Sus cadenas en breve ya no serían nada, ni el más mínimo impedimento, porque lo que tenía por delante era la que realmente es vida.

Abriendo los ojos, lo supo: el porvenir no había hecho más que empezar.



El tiempo...

Tras abrir su diario, se disponía a plasmar en él unas anotaciones. Como siempre, comenzó por la fecha. Se detuvo de golpe. Lleno de asombro descubrió que debía cambiar las dos últimas cifras del año.

Quedó paralizado. No se lo podía creer. Había llegado a comprender, de forma que nunca habría sospechado, la veracidad de una afirmación que en tantas ocasiones había oído... Aun así, jamás la había sentido como hasta en ese mismo instante. Era completamente cierto: el tiempo vuela.



"Se busca"

Hacía 30 años que no contemplaba ese rostro. Intentó recordar la voz de aquel joven. No lo logró.

Consciente de que se había perdido, preparó el cartel oportuno.

De todo corazón deseaba encontrarlo. Colgó los carteles aunque sabía muy bien que resultaría imposible que obtuvieran respuesta.

Convencido estaba de que nadie advertiría de quién se trataba... Ni él mismo se reconocía después de tanto tiempo.



Lágrimas

- No puedo disimularlo. Solo quiero llorar.

- Aquí tienes mi hombro... Y siempre lo tendrás.

Abalanzándose hacia los brazos que se habían ofrecido a darle consuelo, suspiró permitiendo que sus lágrimas recorriesen el camino de la pena que había estado sintiendo al alivio por la bondad recibida.



¿Reímos?

- Ríete. -Le dije.

- Ríase usted. -Me apremió.

No bastaron ni dos segundos, ambos reímos a carcajadas.



El lugar

Descubrí el lugar donde los corazones rotos ya no sienten dolor y la fuente de lágrimas ya se secó.

Allí te deseo esperar.